Ante un diagnóstico de cáncer, un aspecto fundamental al que hay que prestar atención es al estado nutricional del paciente. Las personas con cáncer tienen necesidades nutricionales específicas, especialmente si el tratamiento indicado es la quimioterapia. Pero comer en las cantidades y proporciones adecuadas puede ser un reto.

Las principales causas de desnutrición en el paciente oncológico son las derivadas de la disminución de la ingesta y la pérdida de peso, que conduce a una reducción de la masa grasa y magra del paciente y pueden acompañarse de déficits de vitaminas y minerales. Síntomas como anorexia, náuseas y dolor, unidos al incremento del gasto energético secundario al cáncer contribuyen a este balance energético negativo y a la consiguiente bajada del peso. “Por otra parte, la disminución de la actividad física contribuye a la reducción de masa muscular, empeorando la situación nutricional y funcional”, asegura la endocrinóloga.

Rica en proteínas y calorías

Ante estas situaciones y para favorecer un estado de salud adecuado del paciente, Se recomienda seguir una alimentación rica en proteínas y calórica, “que favorezca que el cuerpo se rehaga de los tratamientos”.

“Los alimentos de alto valor nutricional pueden tomarse antes, durante y después de someterse a un tratamiento oncológico, siempre que se toleren”. En este grupo de productos están aquellos que aportan gran cantidad de energía en poco volumen (como los frutos secos) y las proteínas de alto valor biológico (huevo, lácteos y derivados, carnes y pescados). “Hay que recordar, no obstante, que la dieta con alto valor biológico es aquella equilibrada y variada”.

En momentos de dificultad para comer, Seguí añade que se pueden tomar batidos, con yogur, fruta y galletas, y purés. Hay que buscar alternativas. Por ejemplo, “si la carne ya no gusta, se pueden obtener las proteínas de otros alimentos como frutos secos, tofu, batidos o licuados proteicos”.

Cómo comer

Los expertos señalan otros consejos relacionados no sólo con el qué sino con el cómo se come. El oncólogo afirma que lo ideal es realizar de cuatro a seis tomas al día de pequeña cantidad para facilitar las digestiones y apuesta por una alimentación variada y servida en platos pequeños. “Comer es un acto social satisfactorio y para que el paciente disfrute en la medida de lo posible tiene que comer lo que le apetezca, huir de las comidas muy pesadas, evitar el exceso de grasas y utilizar especias y sazonadores para superar la falta de gusto o de olor”.

En caso de anorexia, evitar la improvisación y planificar el menú diario con antelación. Conviene aprovechar las horas en las que el paciente tiene más apetito para realizar las tomas más completas, que suele ser en el desayuno. Resalta que los alimentos ácidos, como los zumos de cítricos, pueden estimular el apetito, y aunque es importante mantener un buen estado de hidratación, “hay que evitar beber líquidos durante la comida para no sentirse saciado”.

Suplementos y evidencias

Cuando con la alimentación no es suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales, los suplementos “pueden suponer un aporte extra de energía, proteínas, vitaminas y minerales”, “deben acompañar, no sustituir las comidas”. Asimismo, la experta destaca que cada vez hay más estudios que avalan el papel que pueden jugar ciertos nutrientes, como los ácidos grasos omega 3. Los enfermos que comen bien durante el tratamiento están más preparados para tolerar mejor la enfermedad y los efectos secundarios.

Desnutrición, un problema habitual

Se estima que la incidencia de malnutrición en el paciente oncológico oscila entre el 15% y el 40% en el momento del diagnóstico y crece hasta el 80% en enfermedad avanzada, expone Miguel Ángel Seguí, de la Sociedad Española de Oncología Médica.

Según la localización del tumor, la frecuencia de desnutrición es más elevada en pacientes con cáncer de cabeza y cuello, aparato digestivo superior, páncreas y pulmón, afirma Katherine García, de la Sociedad Española de Endocrinología Nutrición. Junto con el estadio de la enfermedad, el número y el tipo de terapias recibidas y la edad del paciente también contribuyen a incrementar estos problemas.

Miguel Ángel Seguí, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), explica que las personas con cáncer