Para cada virus ha de crearse un anticuerpo único. El organismo, a través de pruebas y errores, construye el anticuerpo y produce millones de copias de este.

  • Una infección viral, incluida la del nuevo coronavirus, empieza cuando un virus ingresa a una célula del cuerpo humano. Nuestro organismo dispone de un arma muy potente: el sistema inmunológico capaz de combatir los agentes contagiosos.
  • La inmunóloga Akiko Iwasaki ilustra ese sistema como una orquesta de una gran variedad de células y productos químicos, trabajando para eliminar al invasor. Primero es la respuesta inmune innata, una protección de nivel básico, de la cual dispone cada célula para detectar la infección.
  • Las células secretan citocinas, moléculas que comunican que hay una infección viral. Esa respuesta trata de detener el virus, pero puede fallar, pues los virus la contrarrestan, codificando proteínas que degradan algunas de esas moléculas.
  • Entonces entra en juego el segundo movimiento: el sistema inmune adaptativo, una gama de instrumentos, cada uno sintonizado con una tarea específica. Células dendríticas: mensajeras del sistema inmune innato; le dicen al sistema inmune adaptativo qué tipo de proteínas virales debe buscar y destruir; células t asesinas: cazan y matan a las células infectadas; células t auxiliares: estimulan las células t asesinas, reclutan a otra clase de células llamadas macrófagos para engullir a las células y también estimulan las células b, muy importantes, porque producen anticuerpos.
  • Para cada virus ha de crearse un anticuerpo único. El organismo, a través de pruebas y errores, construye el anticuerpo y produce millones de copias de este. «Cuando uno se infecta por primera vez con el sars-cov-2, toma entre diez y 14 días producir anticuerpos efectivos», dijo Vineet Menachery, inmunólogo del Centro Médico de la Universidad de Texas (ee. uu.).
  • Pero ese proceso de construcción de anticuerpos puede resultar contraproducente, explica Iwasaki. En algunos casos se liberan tantas citocinas que provoca que los glóbulos blancos se vuelven contra las células sanas, conduciendo a insuficiencia orgánica y a la muerte. «Eso hace que la enfermedad sea tan mala como es».
  • No está claro por qué una tormenta de citocinas afecta severamente a uno y a otros no, aunque hay indicios de que el envejecimiento y condiciones subyacentes, como la presión arterial alta y la diabetes pudieran ser los factores promotores.

Fuentes: RT y OMS